|
A Veces
veo surgir la energía del sol, mi alma se calienta, mi corazón late fuerte y contemplo la belleza del paisaje a mi alrededor. Vuelvo a mi niñez, a hacer diabluras y juegos, mi alma está leve para soñar. lo que hacen, o no se
preocupan por sus actos. después de oir tu voz, después de sentir el calor de tu toque, el gusto de
tu beso y la ternura de tus caricias. En ella intento encontrar en su perfume, tu esencia, en el color, tu belleza y en los pétalos aterciopelados, tu
cariño. a mi mirada el brillo de la alegría y de la felicidad, por saber que tú transformas mi alma en un jardin de paz, donde las flores representan esencias de caricias y las bromas, la inocencia y la pureza del más noble
sentimiento. para no demostrar que su
energía se debilíta. ténuamente los jardines floridos. de la Luna, su Diosa radiante y eterna. ya que el encanto de su Diosa siempre renueva su
vigor. el
monte, abriendo su camino en el ciclo diario. cargadas esconden su luz, las gotas de lluvia, son las lágrimas que a veces caen de sus ojos, de tanto echar de menos un eclipse total.
|